Parece, digo que parece porque afirmarlo con seguridad es tan difícil como demostrar lo contrario, que las grandes mafias de la informática han dado con una nueva forma de luchar contra la piratería.
Puede que sea mi paranoia, peroooo… Juzguen ustedes.
Hace cosa de un año, cuando Adobe lanzo su Creative Suite tres, al poco de comenzar la campaña publicitaria, se denunciaron en múltiples foros de usuarios y se confirmo casi inmediatamente por parte de la compañía, — ¿Una multinacional reconociendo un fallo?, rrraaaaro, rrrraaaro — que había en circulación varias copias de los programas infectados con virus maliciosos. En güeb piratas, claro.
¡Ah, bueno!
Más recientemente paso lo mismo con la CS4, y a menor escala y con muchísima menos publicidad mediática — odio la palabreja —, claro está, con otros programas.
Por fín, el último virus de mocochof, el ventanitas siete, también tiene ya un serio aviso sobre versiones piratas con virus… antes de comercializarse oficialmente.
Más rrrraro, rrraaaaro.
Puede que a los usuarios de ruindos no les sorprenda que los programas piratas tengan virus, pero los makeros somos de otra pasta y sabemos que NO existen virus para el MacOSX y que para que un programa del tipo de un photoshop tenga un virus hay que haberlo infectado de una manera más que maliciosa.
Tanto es así, que, yo al menos, no tengo noticias de ningún PH para Mac infectado.
Incompletos o defectuosos sí, pero de virus nada, oiga.
Entre otras cosas porque los programas piratas en el mundo del Mac, primero son bastante menos y los que lo son, lo son con toda la razón por avariciosos, por ejemplo los Adobe y los Quark. Y segundo, se piratean de persona a persona, siempre con cierta confianza, — oye, ¿me pasas el…? — y no como en los ruidos que hay una autentica industria de descargas de programas piratas, hasta güeb que cobran por dejarte descargar un programa pirata.
Cosas del lado oscuro.
Y luego llegan los recién emigrados preguntando con todo descaro de conde se bajan los programas piratas para Mac — bueno, alguno es infiltrado de los piratas de la esgae y similares mafias —, y son convenientemente corridos a gorrazos, claro.
Pero a lo que voy es que a mi me huele que las grandes compañías de informática están practicando el terrorismo comercial, creando programas contaminados y diseminándolos por los lugares de descarga más conocidos. Saboteando así a los piratas y aprovechando el efecto miedo para levantar las ventas legales.
Lógicamente, la única prueba que se puede tener de esta “practica comercial” por parte de las grandes empresas, es la causalidad, mucha casualidad, que se da al coincidir la campaña de ventas de sus nuevos productos con la aparición de programas piratas infectados.
Y lo más curioso es que en algunos casos, las copias dudosas aparecen antes incluso que se produzca el lanzamiento comercial del producto.
Osea, que una de dos, o los piratas son los betatester, cosa difícil ya que las copias que las empresas proporcionan a los betatester están identificadas individualmente y nunca se ha oído que un betatester sea enjuiciado por esto, o bien salen de las mismas empresas.
Y bueno, no es tan raro, todo sabemos que mucho de lo que hay en los top manta son cajas ‘B’ de las mismísimas pobres discográficas.
Así pueden decir que los malos son los piratas y no ello, hacer caja y ademas extorsionan a través de las organizaciones mafiosas tipo esgae.
Además, pueden quejarse del daño que les hace la piratería y despedir personal por cojones, sustituyéndolo por contratos cada día más basura.
Así que solo es que los de la patronal informática están adoptando las mismas técnicas empresariales que, al final y como siempre, solo perjudican a los usuarios.
Creo, y para terminar, que el día que Apple comenzara a morir será el día que oigamos que hay copias piratas contaminadas de final cut o similar.
Esperemos que el cambio de rumbo no llegue a tanto y se quede solo en haber dejado de ser la mejor informática disponible, para ser la menos mala.
A rezar señores, aquellos que además del misionero practiquen otro tipo de ritos religiosos.
Jorge Díaz

